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Soy una persona que busca hacer las cosas con excelencia, me gusta tener amigos y conocer a nuevas personas. Busco dar amor a traves de lo que hago. Puedo pasarme horas encerrada escribiendo, pero tambien puedo vivr sobre un escenario.

martes, 5 de mayo de 2009

Algunas cosas escritas a limón con Violeta Blanc

no. 1
En invierno todo provoca a resumir los sueños,
a reinventar las noches y encontrarse de nuevo.
Y yo en la esquina de calles añejas me bebo tu sombra,
al pasar las hojas sin pensar en nada, como diciéndome a mi misma: Ya basta.
Ahora tomo el tren de nuevos momentos con destino a mi sillón de poesía,
mientras salta por la ventana el silencio y me llama: Niña, de pupilas y palabras.
Yo le dejo ver que estoy despierta, le rio sin confirmar, le toco la punta de los dedos.
Marcho con el al tiempo que quedó sin reloj, sin esperas, sin retrasos, sin lo que pudo ser y no fue.
Solo tiempo mezclado con mi ser.
Y suena el cielo buscando mi piel a gotas, y se buscan, el cielo, la piel y las gotas entre el viento
sin dejar espacios.
Oh, pajarillo que vuelas en mi casa, que saltas como chiquillo colándote en los lienzos
que ahora pinto de azul y agua. Eres el mismo que ayer fui cuando jugaba con vestidos de alas.
Ahora viaja directo al cielo y cántale a Dios cuanto lo necesito.

no. 2
Los ojos azules del cielo se derraman en mis mejillas,
se reúnen y viajan al centro de mis palmas, llevan un vals que no pretende más que lavarme el alma.
Del bosque se reúnen sonidos, cantos y truenos, que despejan las dudas.
Aunque el viento este negro se siente la Luna, pronta a tocarme la ventana.
Y sale la misma tonadita desde el árbol más grande, desde su rama inclinada,
como un rayo partiendo la nada. Solo ideas que vagan, que fueron, que dejaron huellas en mi almohada. Almohada de versos y siestas a medias.
Respiros lentos de palabras, como susurros de la nana a un niño que adormece.
Cariñosos, con tin, tan, din, don. Aliviando a la ciudad que no calla, que gime sus horas de piedra.
Puntas de sueños encuentro cuando respiro la noche que se agita allá afuera. Pies que vuelan.
Espacios que encuentro y me palpitan, sin hacerme ajena.
Bebidas de verdad y gracia, me abrazan el frío quieto y mentiroso.
Solo un día para cuestionarme, el segundo de lo eterno.
Para poder ver somos los mismos, para cambiar somos piedra en busca de escultor.
Y nos volvemos uno solo.
Congelamos los instantes en un cerrar de ojos. Nos mimetizamos.
Es como agarrar el viento y sentarse a ver pasar las horas, cubiertas de ríos y cuentos inéditos.
Para resumir la noche, me la bebo en un café que luego esparzo sobre estas hojas blancas.
Me desvelo sin sueños tristes, me muevo ágilmente, me transformo y espero entre sábanas, la
mañana en que me crezcan las alas, como puntas de sueños libres y hermosos.

no. 3
Salí a saltar nubes y escaleras llenas de estrellas y te vi jugando el acertijo de mi pelo.
Cuántas dudas encontraste serenamente dormidas entre los bailes de mi vestido.
Y las quisiste guardar en tus manos que brillaban, ansiosas de contarle a la Luna las canciones que
musitaban mis penas.
Cuantas calles te vieron los pasos, las sonrisas, te oyeron silbar los recuerdos que fijaron el rumbo de lo que vivimos.
Nunca pensé en ser más feliz.
Quitarle el polvo a nuestros pies desnudos y tibios, libres de ser uno solo.
Con viajes previstos te toque el rostro. Te roce la boca desde que nació el mundo.
Te identifiqué con un abrir de ojos, entre miles de sombras y luces fortuitas.
Danzábamos con cuentos que mezclaban sonidos y olores a árboles de olivo, perfumes de fiesta, tríos de aves que saltaban la verja, tríos de ángeles que buscaban repuestas.
Yo le digo que si a lo eterno, no confundo la bruma ni el desaliento.
Me parece que hemos sido pergaminos con la tinta del mismo maestro.
Y retratos que sonríen cuando se encuentran en nuestros ojos.

no. 4
Le pusimos un poquito de azúcar al desierto, arena blanca y arena tibia.
Ya no se oye el viento de la noche jugarse el tiempo sobre mi piel.
Se oyen campanas, voces de niños y ecos de montañas.
Se muestran reales las orillas que rodean las ciudades.
Se sienten fuertes las rodillas que suplican perdón a Dios.
Somos otros los que caminamos para no morir ni pecar.
El tiempo es chico y se duerme despierto, no hay dudas y todo es posible.

no. 5
Los dedos dieron distintos destinos,
desde días durmieron danzando desahogos.
Decifraron dudas después de delucidar.
Dijeron: Demos dones de Dios,
Dar discernimiento destina dádivas.
Dueños del destino, dulces decisiones.

no. 6
Rápido y lento como mi corazón cuando sabe que es cierto…,
Cuando le cabe la duda y el acierto de un beso.
¿Qué es eso?, y todo cae por su peso.
Y mira , ¿qué es la duda?
El reverso de este verso que no llega a su final.

sábado, 2 de mayo de 2009

Inscribi tus ojos en mi libro de aciertos.
LLene un florero con luz de luna y deje remojando tu recuerdo en el.
Tome la noche en blanco y la escribi para ti.
Ahora soy ave silenciosa que vuela tras las huellas de tu risa.

Luna ajena

Ajena se siente la luna a la marea.
Tira palabras al desierto,le llueve tristeza.
Se fuga de mañana y por la noche se esconde tras nubes viejas.
Ve, consuela la pena que le proboca tu silencio.
Cantale como la noche, en ella que ilumino tus ojos con sus besos.