A menudo eterea, sin pasos que se marquen sobre la arena
asi contemplo lo efimero, lo poco y tanto que me rodea.
Yo me hago capullo a la noche y le dejo mis alas a los cometas,
a la mañana persigo mi risa, mi llanto, mi escencia.
Por medirme ante el mundo no tengo prisa,
se respira profundo, se borra el ansia de lo confuso.
Dejo a lo cierto mi alma, empaco en regalos mi mirada.
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