¿Y, si bajamos las espadas?
¿Si nos vemos a los ojos?
¿Qué pasa si nos devolvemos la voz?
¿Quieres saber si aún existo entre la lucha de nuestros desaciertos?
¿Tan heridas están ya nuestras manos, para tomarse y darse la paz?
¿Quién se diera cuenta que iniciamos defendiendo al amor,
y terminamos invitando afanes desmedidos a la fiesta?
Poca compañía hacen nuestros silencios. Dejemos para los miedos las batallas
y la fuerza, para atar uno al otro nuestros sueños.

No hay comentarios:
Publicar un comentario