Volando a la noche en mariposas risueñas,
van nuestras palabras, nuestros labios, nuestros besos.
En un juego de manos se acarician,
nuestras almas, nuestros ojos y el universo.
Al baile del viento se acogen nuestros cuerpos,
como las hojas de un arbol meciendo su sueño.
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