Campos de soñdoras palabras a medias,
tejidas entre nuestros labios, hiriendo sin darnos cuenta,
Presos los silencios, se escaparon a pintarnos los miedos.
Y se vistió de rosa la tarde, con el frió bailando entre el aire.
Y diste vuelta a tus caricias, sin tomar mi piel en cuenta.
Se mojan mis manos, con tus pasos que se alejan.
Pero bien sabe mi prudencia, que esa es tu mejor promesa.
que se vaya contigo el tango y la melancolía que deja.
Que yo quiero nuevos cantos, que me saquen a bailar mis metas.
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